Por qué fallan los pilotos de IA en las empresas
No es que la IA esté sobrevalorada, es que las organizaciones no están listas
La semana pasada el MIT publicó una estadística que hizo temblar a más de uno: 95% de los pilotos de IA generativa en empresas están fallando. Como era predecible, los mercados tuvieron una pequeña crisis existencial. Los analistas susurraron la palabra "burbuja", los traders rotaron hacia acciones defensivas, y muchos me mandaron un mensaje preguntando "¿está la IA sobrevalorada?".
Mi respuesta es simple: La IA no está sobrevalorada. Las empresas están sub-preparadas.
El déjà vu de las transformaciones fallidas
Gran parte de mi vida profesional la he dedicado a ayudar a empresas en sus procesos de transformación digital. No importaba si mis clientes eran empresas de telecomunicaciones, retails, bancos, embotelladoras o clínicas, el patrón siempre era el mismo: compraban la mejor tecnología del mercado, hacían los proyectos más ambiciosos, y después de meses de implementación... nada cambiaba realmente.
¿Mi conclusión? No es la tecnología, es la cultura la que falla.
Con la IA, mi preocupación es que el desafío será aún mayor: si estas empresas no lograron adaptarse a transformaciones digitales más sencillas, difícilmente podrán hacerlo con una tecnología que requiere cambios culturales mucho más profundos.
La IA como espejo organizacional
Lo que estamos viendo con estos pilotos fallidos es un reflejo brutal de qué tan disfuncionales son muchas organizaciones. La IA no es un software más que puedes instalar y esperar milagros. Es un acelerador que amplifica tanto tus fortalezas como tus debilidades organizacionales.
Si tu empresa es ágil, la IA la hará volar. Si está llena de burocracia y procesos obsoletos, la IA se estrellará contra esas mismas barreras que han frenado todos tus proyectos anteriores.
Las tres trampas que he visto repetirse
Trampa #1: Perseguir el glamour, ignorar lo útil
He visto empresas gastando fortunas en chatbots para customer service mientras sus equipos de finanzas siguen haciendo conciliaciones bancarias en Excel. La IA más sexy no siempre es la más valiosa.
Los procesos de back-office - esos que nadie ve pero que consumen horas de trabajo manual - son donde está el oro. Automatización de procesos contables, análisis de contratos, clasificación de documentos. No es sexy, pero ahí está el ROI real.
Trampa #2: El síndrome del "lo hacemos internamente"
"Nuestro equipo de IT puede construir esto" - llevo años escuchando esta frase en el mundo de la tecnología, y ahora la están usando exactamente igual con la IA. ¿El resultado? Un fracaso rotundo.
La realidad es cruda: construir soluciones de IA desde cero requiere expertise altamente especializado que la mayoría de empresas simplemente no tiene. Y no debería tenerlo. Tu valor no está en reinventar la rueda de machine learning, está en aplicar esas herramientas a tu negocio específico.
Trampa #3: Innovar sin integrar
El error más doloroso que he presenciado: tratar la IA como un proyecto de innovación separado del resto de la operación.
Lanzan un "piloto de IA" aislado, funciona medianamente bien en condiciones controladas, y después se preguntan por qué no pueden escalarlo. Es como construir un Ferrari para manejar en caminos de tierra.
El factor cultural que nadie menciona
En Latinoamérica tenemos un desafío adicional que rara vez se discute abiertamente: nuestras organizaciones tienden a ser más jerárquicas y menos tolerantes al error que las estadounidenses o europeas.
La IA requiere experimentación constante, iteración rápida, y aceptar que muchas cosas no van a funcionar a la primera. Eso choca frontalmente con culturas organizacionales donde "fallar no es opción" y donde cada decisión debe ser aprobada por cinco niveles gerenciales.
Pero también tenemos ventajas únicas: menor deuda tecnológica, estructuras más flexibles cuando hay decisión desde arriba, y la posibilidad de saltar generaciones tecnológicas completas.
El costo real de no actuar
Aquí viene mi predicción más incómoda: las empresas que no resuelvan este problema organizacional en los próximos 2-3 años van a enfrentar una desventaja competitiva irreversible.
No porque la IA sea mágica, sino porque sus competidores más ágiles van a estar operando con costos dramáticamente menores y velocidad dramáticamente mayor.
Es como cuando llegó internet. Al principio parecía un juguete costoso. Después se volvió una ventaja competitiva. Finalmente se convirtió en un requisito básico para existir.
El framework que realmente funciona
Después de ver tantos proyectos fallar y algunos pocos triunfar, tengo algo más de claridad respecto de cuál podría ser la receta para enfrentar estos desafíos:
Primero, procesos. Después, tecnología.
Audita tus workflows más dolorosos - ¿dónde tu gente pierde más tiempo en tareas repetitivas?
Rediseña antes de automatizar - no uses IA para hacer más rápido algo que no deberías estar haciendo
Compra, no construyas - a menos que seas una empresa de tecnología, enfócate en integrar, no en desarrollar
Mide cambio de comportamiento, no solo métricas técnicas - ¿la gente realmente está trabajando diferente?
Invierte tanto en change management como en la tecnología - el componente humano es el 80% del éxito
La ventana de oportunidad
Mientras las grandes corporaciones luchan con su propia inercia, existe una ventana masiva para empresas medianas que puedan moverse más rápido.
No necesitas ser Google para aprovechar la IA. Necesitas ser inteligente sobre dónde y cómo la implementas.
La pregunta no es si la IA va a transformar tu industria. La pregunta es si tu empresa va a liderar esa transformación o ser víctima de ella.
Ese 95% de fallas no es una condena. Es una oportunidad para el 5% que lo haga bien.