No llegaste tarde: Carta abierta para quienes tienen 18 años y tienen incertidumbre respecto de su futuro profesional con la AI
Hace poco, Andrew Ng -fundador de Google Brain, ex Chief Scientist de Baidu, cofundador de Coursera, y profesor adjunto en Stanford- recibió un email que probablemente resume el miedo silencioso de toda una generación:
“Por favor, dígame la verdad.
¿Llegué tarde?
Cuando termine mi carrera, la IA ya hará todo.
¿Qué me queda a mí?
¿Voy a vivir del ingreso básico universal?”
El mensaje venía de un joven de 18 años, a punto de entrar a la universidad.
Andrew compartió esta historia en The Batch y le respondió para tranquilizarlo. Esta carta es mi respuesta para ti.
Si tienes 18, 20, 25 años y sientes que el mundo tecnológico ya decidió tu futuro sin consultarte, esto es para ti. Si tus padres están leyendo esto primero porque comparten tu preocupación, perfecto. Ojalá te lo compartan.
Porque la narrativa que te hicieron creer es falsa.
El apocalipsis que no viene (pero te venden todos los días)
Vivimos en una época donde la conversación pública sobre IA está intoxicada por dos extremos igualmente paralizantes:
El triunfalismo exagerado: “AGI está a la vuelta de la esquina, nada de lo que estudies servirá.”
El fatalismo paralizante: “Todo lo que aprendas será automatizado antes de que termines la carrera.”
Ambas narrativas tienen un elemento de verdad... pero son profundamente engañosas.
Andrew Ng lo explica con claridad: la IA actual es simultáneamente impresionante y extremadamente limitada. Puedes usar ChatGPT para escribir código, analizar documentos, resumir textos complejos. Eso es real. Pero también falla en tareas básicas de juicio humano: priorizar tu agenda, evaluar un CV con criterio real, decidir qué producto comprar, razonar paso a paso cuando hay ambigüedad.
Los modelos avanzan rápido, sí. Pero no tan rápido como algunos te quieren hacer creer.
Cuando investigadores de AI Impacts encuestaron a 2,778 expertos en machine learning en 2023 para preguntar en qué año esperan alcanzar “inteligencia de nivel humano” (HLMI), la mediana de las respuestas fue 2047. Un rango enorme, lleno de incertidumbre. Nada de “cinco años y se acabó todo”.
Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, ha sido claro en múltiples entrevistas: los modelos actuales no tienen memoria estable, no aprenden de forma continua del entorno, no tienen razonamiento robusto y son incapaces de operar con sentido común en contextos no textuales. “Hay algunas capacidades que faltan: cosas como razonamiento, planificación jerárquica, memoria de largo plazo”, explicó en enero de 2025. No tienen las bases cognitivas de una mente humana.
McKinsey estima que la adopción laboral de sistemas de IA a nivel masivo tomará décadas, como ha ocurrido con todas las grandes oleadas tecnológicas del pasado. La historia no cambia solo porque las demos nos impresionen.
Todo esto apunta a una verdad simple que rara vez se dice en voz alta: No llegaste tarde a nada. Estás entrando justo en el momento en que quienes aprendan primero, liderarán después.
El peligro real no es la IA
El verdadero riesgo para tu generación no es que los modelos se vuelvan demasiado inteligentes demasiado rápido. Es que te convenzas de que ya no vales, de que “no tiene sentido intentarlo”, de que “la IA hará todo mejor”.
Ese pensamiento es profundamente equivocado.
La IA aún depende críticamente de humanos para funcionar
Puede sonar contraintuitivo, pero es verdad: la IA no funciona en un vacío.
Para que un sistema funcione hay que integrarlo, contextualizarlo, alimentarlo con datos, darle las herramientas adecuadas, medir su rendimiento, corregirlo, versionarlo, auditarlo, y adaptarlo al flujo de trabajo real.
Eso requiere inteligencia humana. Mucha.
Cuando Andrew Ng contó que habían logrado construir un software de evaluación automatizado de CVs con IA, comentó algo central: sí, funciona... pero lo que nadie ve es la enorme cantidad de trabajo humano que tomó que funcionara.
Los modelos son capaces de hacer mucho, pero no saben cómo encajar en un sistema complejo sin ti.
La IA es general... pero no tan general
Los modelos actuales son “generalistas” en términos de texto, pero no en términos de tareas. Sí, responden a cualquier pregunta. Pero eso no significa que puedan hacer bien cualquier trabajo.
De hecho: son frágiles ante variaciones sutiles, necesitan instrucciones explícitas, no poseen memoria estable a largo plazo, no tienen motivación, intuición ni criterio moral, y no comprenden consecuencias reales.
La apariencia de inteligencia no es inteligencia general. Confundirlas solo genera ansiedad innecesaria.
No compites contra la IA. Compites contra otros humanos que saben usarla
Éste es el punto más importante de toda esta carta.
No necesitas ser mejor que un modelo. Necesitas ser mejor que una persona que todavía no sabe usarlo.
Si tú aprendes a construir con IA, estarás en una posición inmejorable para liderar productos, crear empresas, automatizar tareas, mejorar procesos, convertirte en un profesional 10x.
La verdadera pregunta no es “¿La IA me reemplazará?” sino “¿Aprenderé a amplificar mi talento con IA?”
Qué está cambiando realmente (y por qué te conviene)
Perdamos el miedo y vayamos a los hechos.
Según el World Economic Forum, las habilidades relacionadas con IA y análisis de datos estarán entre las tres más demandadas del mundo al 2028. El crecimiento esperado de puestos ligados a IA supera el 30% anual. En LinkedIn, los trabajos que requieren IA han crecido 21 veces en menos de una década.
Jamás ha habido un mejor momento para entrar.
Sin IA: prototipar era lento, programar era difícil, analizar datos era para especialistas, diseñar soluciones requería equipos completos.
Con IA: puedes crear una app simple en un fin de semana, prototipar ideas que antes eran imposibles, construir herramientas completas siendo estudiante, aprender más rápido que cualquier generación previa.
No compites contra expertos: te conviertes en uno más rápido.
Las profesiones más beneficiadas con IA hoy son ingeniería, derecho, marketing, salud, diseño, educación, ciencia de datos, finanzas. En cada una, la IA funciona como una “exoestructura” intelectual: te permite producir más, mejor y más rápido.
La IA no elimina la necesidad de pensamiento; elimina la necesidad de trabajo repetitivo. Eso te deja espacio para lo humano: criterio, juicio, creatividad, diseño, contexto, intuición.
Entonces, ¿qué deberías hacer?
Si tienes 18 años, esto es lo que te recomiendo hacer desde hoy.
Aprende a construir con IA (aunque no sepas programar aún)
Para empezar no necesitas saber teoría profunda. Necesitas curiosidad y práctica. Puedes comenzar con un curso introductorio en Coursera, los recursos gratuitos de HuggingFace, tutoriales de GitHub Copilot o ChatGPT.
Si empiezas hoy, te adelantas a millones de personas que todavía no entienden esta tecnología.
Aprende fundamentos que nunca cambian
Las herramientas cambian. Los fundamentos no. Aprende pensamiento computacional, lógica, matemáticas básicas, estadística, cómo funcionan los datos, cómo se diseña un sistema. Esto te convertirá en alguien capaz de aprender cualquier cosa nueva que llegue.
Construye proyectos reales (aunque sean pequeños)
Haz cosas concretas: un bot que resuelva un problema de tu familia, una miniapp que automatice una tarea, un asistente para estudiar, un buscador para documentos, una herramienta de productividad.
No importa si es pequeño. Lo importante es que lo hiciste tú. Los proyectos son tu verdadero currículum en esta nueva era.
Aprende a evaluar y corregir a la IA
Las personas con criterio para evaluar resultados y mejorar el desempeño de un sistema serán indispensables. No basta con generar contenido. Tienes que probar, validar, corregir, ajustar prompts, diseñar flujos, medir.
Esto es lo que hace a un profesional de IA valioso.
No te esperes a “la carrera perfecta”
No existe la carrera que te blindará contra la tecnología. Existe la persona que aprende a construir con ella.
Puedes estudiar ingeniería, derecho, diseño, medicina, economía, artes, psicología. Lo esencial es que aprendas a usar IA como herramienta transversal.
Una nota para tus padres
Tus padres crecieron en otro mundo: uno donde estudiar una carrera significaba tener certezas. Hoy, ellos mismos están expuestos a la narrativa alarmista: “la IA reemplazará todo”, “no habrá trabajos”, “el mundo cambió demasiado”.
Pero lo que la evidencia muestra es lo contrario: nunca ha sido más valioso tener capacidad de aprender, de adaptarse, de construir y de pensar. Esa capacidad no la tiene ningún modelo de IA. La tienes tú.
Muchos padres comparten una preocupación silenciosa: que no saben cómo aconsejarte sobre tu carrera en un mundo que ellos mismos están tratando de entender. Esta carta existe para ayudarlos a ayudarte.
Lo que quiero que recuerdes
Tres ideas, solo tres:
1. No llegaste tarde
Las proyecciones serias coinciden: estamos a décadas de distancia de algo remotamente cercano a AGI. Tienes tiempo. Pero no lo desperdicies.
2. La IA no hará tu trabajo. Hará tu trabajo más grande
Las personas que combinan su talento humano con IA son las que liderarán esta nueva era.
3. El mundo necesita de tu curiosidad, tu criterio, tu energía y tus ganas de construir
La IA puede escribir código; pero no puede decidir qué vale la pena construir.
La IA puede resumir textos; pero no puede imaginar futuros.
La IA puede ayudarte a aprender; pero no puede aprender en tu lugar.
La IA puede automatizar tareas; pero no puede reemplazar propósito.
Ese eres tú.
Tu futuro no está escrito por la IA. Lo escribes tú
Si tienes 18 años, quiero que escuches esto con claridad: la inteligencia artificial no te roba el futuro. Te entrega una ventaja histórica para construirlo.
Tus padres no tuvieron herramientas así. Tus profesores tampoco. Ninguna generación las tuvo.
Puedes crear, construir, experimentar, aprender, equivocarte, probar de nuevo y volver a intentarlo sin pedir permiso.
La IA no es el fin de las oportunidades; es el comienzo de un nuevo tipo de oportunidad, una donde tu capacidad de aprender vale más que tu capacidad de memorizar y donde tu curiosidad vale más que tu certeza.
Así que no te dejes engañar por la narrativa fatalista.
No tengas miedo de la IA.
Ten miedo de no aprender a usarla.
Y empieza hoy.

