La verdadera barrera para la IA no es la tecnología: es el ego
Como nuestra naturaleza humana nos frena en nuestro camino a la adopción.
Hace unos días lancé una encuesta para entender qué está deteniendo realmente la adopción de inteligencia artificial en las empresas de América Latina. Las respuestas fueron tan elocuentes como preocupantes:
📉 El 35 % de los encuestados señaló la resistencia al cambio como el principal obstáculo.
📉 Otro 35 % mencionó la dificultad para medir el retorno sobre la inversión (ROI).
📉 Un 25 % reconoció la falta de conocimiento o formación.
📉 Solo un 5 % mencionó los costos de implementación.
Esto nos dice algo fundamental: el problema no es técnico ni financiero. Es humano. Y, más concretamente, me temo que es una cuestión de ego.
Desaprender: el superpoder de los próximos líderes
Como dijo Barry Diller en el capítulo 15 del podcast Masters of Scale, "el verdadero talento de un líder no está en lo que sabe, sino en lo que está dispuesto a desaprender". Esa frase me marcó. Porque en esta nueva era, desaprender no es una debilidad, es un superpoder.
En la era de La Última Interfaz —donde ya no le damos clics a iconos, sino que le hablamos con las máquinas— desaprender se vuelve urgente. Porque para conversar con un computador (y hacerlo mejor que el resto), vamos a tener que aprender de nuevo a hablar. A estructurar ideas. A pensar con claridad. A entender que la lógica conversacional es la nueva productividad.
Adoptar IA no es usar una herramienta. Es cambiar la forma en que pensamos, decidimos y lideramos. Es reconocer que lo que nos llevó hasta aquí ya no es suficiente para lo que viene. Y eso requiere algo que pocos ejecutivos han entrenado: la capacidad de desaprender.
Desaprender no significa olvidar todo lo aprendido. Significa cuestionarlo. Significa dejar de aferrarse a un modelo mental solo porque funcionó durante 20 años. Significa estar dispuesto a que te muestren que hay una forma mejor de hacer las cosas, aunque sea una máquina la que lo demuestre.
Y eso duele. Porque el ego entra en juego.
El ego como freno invisible
Lo he escuchado en muchas de reuniones:
"A mí me ha ido bien toda la vida haciendo esto así. No veo por qué cambiar ahora."
Pero esta vez sí hay por qué cambiar. Porque el contexto cambió radicalmente. Porque estamos ante un nuevo tipo de relación humano-computador, donde los modelos de lenguaje no solo procesan información, sino que entienden, predicen y proponen. Y dejarle eso a una máquina, es algo a lo que no estamos acostumbrados.
El ego nos hace creer que si nos fue bien antes, nos seguirá yendo bien ahora. Pero la IA no está aquí para validar el pasado (y la verdad es que no le interesa lo que pienses de aquello). Está aquí para desafiarlo.
El peligro de no desaprender
Quienes no cultiven la capacidad de desaprender van a ser los más afectados por este cambio. Porque se quedarán atrapados en lógicas obsoletas, en procesos ineficientes, en jerarquías que ya no responden a la velocidad de los nuevos ciclos de decisión.
Y no solo perderán competitividad. Perderán relevancia.
Liderar en la era de la IA
Liderar hoy no es tener todas las respuestas. Es tener la valentía de hacer las preguntas correctas. Es crear espacios seguros para el error, para el experimento, para el aprendizaje continuo.
Y, sobre todo, es liderar con humildad. Con la convicción de que lo que no sabes aún puede ser lo que más valor le entregue a tu organización.
💭 Me interesa saber: ¿qué has tenido que desaprender tú en este nuevo contexto?
¿Has visto ejemplos de ego frenando procesos de cambio donde trabajas?
Te leo.